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Jabón de Neem

jabon de neem

El jabón de neem es un cosmético natural elaborado con aceite de neem. El neem es un árbol de la India considerado como la farmacia de la naturaleza debido a sus propiedades y beneficios, además, es una planta perenne que siempre está disponible para su aprovechamiento.

¿Qué es?

Es un jabón elaborado con el aceite de neem, un árbol originario de la India que pertenece a la familia de las Meliacae. Su nombre científico es azadirachta y tiene un tronco recto y corto, hojas perennes, flores blancas, y una copa densa. De su fruto amarillo se obtiene el aceite.

El aceite de neem tiene un aspecto viscoso, un color marrón verdoso y un ahora similar al preticor. Suele combinarse con romero, pino y lavanda. Debes tener presente que a bajas temperaturas tiene la capacidad de solidificarse, por lo que deberás derretirlo para elaborar el jabón.

Propiedades del jabón de neem

El jabón de neem es un producto natural que puede ser utilizado por quienes padecen de enfermedades cutáneas y por quienes diferentes tipos de piel. Entre sus propiedades tenemos:

  • Mantiene la hidratación en las pieles secas.
  • Controla la producción de sebo en las pieles grasas.
  • Elimina las manchas y las marcas en la piel provocadas por el acné.
  • Puedes utilizar el jabón como champú para controlar la caspa, la comezón y disfrutar de un cabello fuerte y brillante.
  • Rejuvenece la piel, controla las manchas y elimina las arrugas.
  • Puedes lavar las hojas de tus plantas cada dos semanas con este jabón para combatir las orugas, mosca blanca, chinches, arañas rojas y pulgones.

¿Para qué sirve?

El jabón de neem cuenta con propiedades antifúngicas, insecticidas y antibacterianas. Es muy rio en ácidos grasos beneficiosos y sustancias que aliviarán tu piel y la ayudarán a recuperarse de heridas y enfermedades como psoriasis, eczemas, quemaduras y acné. El neem también repele a los insectos, por lo que es perfecto para ir de campamento o pasear al aire libre.

Cicatrizante

El aceite de neem cuenta con propiedades antisépticas y cicatrizantes, por lo que puedes lavar heridas y raspones con este jabón para acelerar su recuperación y evitar infecciones.

Para las enfermedades de la piel

El uso de este jabón puede aliviar eczemas, acné, psoriasis, dermatitis y otras enfermedades. Además, humecta la piel, alivia inflamaciones y urticarias.

Puede controlar los casos de pie de atleta y cualquier hongo que afecte la piel. Con un uso constante puedes evitar posibles infecciones en la piel.

Para un mejor resultado es recomendable dejar actuar el jabón en la piel o en el área afectada durante algunos minutos.

Antioxidante

El neem contiene una elevada cantidad de vitamina C, esta sustancia estimula la producción de colágeno en la piel y su regeneración, lo que elimina arrugas prematuras, líneas de expresión y manchas en la piel. La vitamina C también combate los puntos negros y los elimina por completo.

Para la piel seca

El neem no reseca la piel, regula la producción de grasa en los poros hasta llevarla a un nivel óptimo que la mantenga humectada, pero no grasosa.

Controla el exceso de sebo

El uso del jabón de neem ayuda a regular la producción de sebo en la piel, esto evita que se mezcle con microbios y polvo y obstruya los poros. Esto ayuda a evitar los puntos negros, la apariencia grasosa de la piel y los brotes de acné.

Tratar las infecciones y las alergias de la piel

El neem puede desinflamar la piel ante ciertas afecciones, pues actúa como un esteroide, aunque sin presentar efectos secundarios. Se recomienda especialmente para aliviar infecciones y alergias de la piel.

¿Cómo hacer jabón de neem casero?

Para preparar un kilogramo de jabón de neem casero necesitas seguir la siguiente receta:

Ingredientes:

  • Agua destilada: 183 g.
  • Aceite esencial de lavanda: 20 g.
  • Aceite esencial de Árbol del té: 20 g.
  • Aceite de palm: 166 g.
  • Aceite de oliva: 110 g.
  • Aceite de neem: 110 g.
  • Aceite de macadamia: 111 g.
  • Aceite de coco: 166 g.
  • Batidora.
  • Manteca de karité: 56 g.
  • Moldes de silicona.
  • Sosa: 98 g.

Preparación:

Debes utilizar gafas de seguridad, guantes y una mascarilla. Realiza la mezcla de la sosa y el agua en un lugar ventilado.

En un recipiente grande, resistente al calor y de boca ancha vierte el agua y luego agrega poco a poco la sosa caustica. Remueve hasta que la sosa esté completamente disuelta. Deja enfriar hasta que alcance una temperatura de entre 45 y 49ºC.

Mientras esto ocurre mezcla los aceites en otro recipiente. Calienta la manteca de karité para derretirla y únela a la mezcla de aceites. Cuando la mezcla de sosa y la de aceites tenga la misma temperatura mézclalas con ayuda de la batidora. Utiliza una velocidad baja por unos 10 minutos.

Cuando obtengas una textura suave, vierte los aceites aromáticos y mezcla con una cuchara. Vierte la mezcla en moldes de jabón y cúbrelos con una toalla limpia. Deja endurecer por dos días en un lugar fresco y seco.

Desmolda y corta en trozos si es necesario. Luego envuelve los jabones con una toalla y deja saponificar por un mes.

Contraindicaciones y precauciones

  • Si eres sensible a los ingredientes que contiene este jabón evita su uso. Si lo preparas en casa, no añadas los ingredientes que te provocan sensibilidad y sustitúyelos por otros. Ten presente que esto alterará las cantidades de sosa a utilizar y que deberás consultar las cantidades adecuadas con una calculadora de saponificación.
  • Si estás en periodo de lactancia o estás embaraza evita utilizar este jabón.
  • Si es la primera vez que vas a utilizarlo, aplica un poco de espuma en tu muñeca, deja actuar y enjuaga. Espera un día para descartar posibles reacciones adversas o alergias.